Quiero salvar a los elefantes

 

El año pasado gracias a mi querida amiga Caro Guida, directora de un blog que me encanta: Mujer y Punto, conocí la posibilidad de hacer un voluntariado con elefantes en Tailandia. Ella hizo un mes de voluntariado en Elephant Nature Park (ENP) hace 9 años.

Cuando viajé al Sudeste Asiático el 2012, después de terminar la universidad, fue la primera vez que pude interactuar con elefantes. La experiencia es un poco extraña porque, hasta hoy en día, lo primero que te ofrecen es montarlos en unas sillas horrorosas metálicas que se les entierran. Lo hice y me arrepiento cada día, pero prefiero dejarlo atrás y no me justifico ni nada, de verdad no tenía idea de lo que estaba haciendo. Algunas amigas me comentaron que en este mismo tipo de tours vieron cómo las personas a cargo les pegaban a los elefantes con un fierro para que avanzaran o simplemente les hicieran caso, como si fueran esclavos. Yo, gracias a Dios, además de verlos muy deteriorados no vi nada violento, pero sí vi cadenas y esos fierros que tenían en la mano estas personas.

Luego de esto, que fue en el sur de Tailandia, donde el foco está en la playa y la fiesta y no en los elefantes y la cultura del país, fui al norte en Chiang Mai. Aquí busqué un lugar donde supuestamente los trataran bien. Me acuerdo que me costó cinco veces lo que costaba un tour común. Pasé un día con los elefantes que jamás olvidaré, pero ahora, que han pasado más de 4 años, me di cuenta que este lugar no era malo, pero tampoco era tan bueno. Los elefantes me acuerdo que se veían en general bien, pero igual nos dejaban montarlos, sin estas sillas por supuesto, y los forzaban a hacer cosas como darte un beso con la trompa “para la foto”.

Como turista es complicado saber cuál es exactamente el lugar al que hay que ir, sobre todo con tanta oferta. Tailandia es un país demasiado turístico, sí, mucho. Pasaron los años y supe de este lugar: Elephant Nature Park. Algunos amigos que fueron a Asia después que yo sí pudieron ir ahí y me alegro por ellos. Y yo, hace un mes, vi de cerca su trabajo y me gustó mucho.

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Para lograr conseguir un cupo para ir por un día, hay que hacerlo con anticipación. Los precios son más elevados que en otros lugares, cuesta aproximadamente 70 USD. Pero, ¿por qué? Porque en ENP los tratan como se merecen, hay un trabajo muy riguroso en cuanto a la limpieza por ejemplo, y a su alimentación. Lavar las sandías, en algunos casos pelarlas y cortarlas en trozos más pequeños; cocer el arroz, mezclarlo con algunos vegetales cocidos, y hacer bolas de arroz requiere tiempo y trabajo de muchas personas. Los elefantes viven como nosotros, muchos años, y cuando son viejitos sus dientes son menos o simplemente no tienen, por eso hay que darles comida de otra manera, no es tan fácil que coman solo ramas. Además, comen un 10% de su peso al día, que pueden llegar a ser 250 kgs, y aquí hay alrededor de 70 elefantes, entonces se entiende que a pesar de que es un país barato no es llegar y hacerse cargo de ellos.

Además, en esta organización se preocupan por un lado de cuidarlos y alimentarlos, y por el otro de rescatarlos. Entonces, para lograr comprarlos a las personas que los usan en el turismo de una mala manera también necesitan destinar recursos. Estos elefantes, que son esclavos de estas personas, cuando llegan a la vejez y “ya no les sirven”, simplemente los desechados y por eso es tan importante que existan fundaciones como ésta, porque hay que salvarlos de ese maltrato y posterior abandono.

Por otra parte, cada elefante o familia de elefantes es cuidado por un mahout. Son personas que en este caso vienen de Myanmar o son de Tailandia y se dedican a acompañar y cuidar a los elefantes, tienen una relación muy estrecha con ellos, la gran mayoría son hombres. En ENP trabaja mucha gente, ya que no solamente hay elefantes, sino que también hay perros, gatos, caballos, búfalos, chanchos. Sobre el contacto que tuvimos con los elefantes les puedo decir que los veíamos a cada rato, paseando con sus mahout, comiendo, bañándose, poniéndose barro ellos mismos, todo el tiempo. Más de cerca, los alimentamos y pudimos tocarlos a veces, pero es importante destacar que en este lugar es clave darles su espacio, ellos deciden dónde estar y qué tan cerca de los humanos, no son forzados a hacer nada.

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Esta es la vista a la hora de almuerzo
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Siempre acompañados por su mahout

Elephant Nature Park está ubicado como a dos horas de Chiang Mai, hacia el norte. Y esta es la página. El voluntariado que escogí yo para hacer con mi amiga Dani Olmos, fue “Elephant Nature Park 7 days”. Estuvimos una semana y cuesta 12.000 Baht, que son aproximadamente 350 USD. Esto incluye transporte desde y hacia Chiang Mai, acomodación todas las noches dentro del parque y todas las comidas.

Si les interesan más detalles de esta increíble semana, les puedo contar que la habitación tenía lo justo y necesario: dos camas con mosquetero, y usábamos baños compartidos entre todos los voluntarios. El grupo era variado, habían muchos ingleses, gente de EEUU, de otros países de Europa, de Asia y otras dos chilenas: Nacha y Yoya. Éramos las únicas latinas esa semana. Como esto está en altura, en las noches y en las mañanas era más frío que en otras partes de Tailandia, así que si alguien va debe llevar pantalones largos. Nosotros dormíamos muy cerquita de unos establos de elefantes, entonces todas las mañana tipo 5 AM los escuchábamos despertar, era algo muy especial.

Las actividades que tuvimos que hacer fueron principalmente recoger la caca de los elefantitos, lavar las sandías, hacer bolas de arroz, alimentarlos (esta era la mejor parte), un día ayudamos a hacer un cortafuegos, y otro día nos tocó ir a cortar ramas de choclo en pleno sol. Los dos últimos eran trabajo un poco más duro y hacía mucho calor pero solo lo hicimos una vez. Admiro a quienes lo hacen todos los días. También pudimos conocer a personas locales y fuimos a visitar un colegio, eran muy divertidos los niños.

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Haciendo bolas de arroz
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Listas para ayudarlos  a bañarse
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Voluntariando

Por último, sobre la comida les cuento que es vegana, muy rico todo, había para todos los gustos. A mí por lo menos me encantó. La verdad es que te dan mucha comida, es buffet y eliges lo que tú quieres comer de lo que haya ese día, pero si te dan ganas de algo más, venden chocolates, snacks, bebidas y cerveza.

Sinceramente, esta experiencia fue una de las mejores semanas que he decidido tener en mi vida, sé que nunca voy a olvidar este lugar y probablemente vuelva. Vale mucho la pena ir, aunque sea por el día. El problema con los elefantes es algo recurrente y que lamentablemente no se va a acabar pronto entonces tenemos que unirnos, correr la voz, contarle a las personas que este lugar existe, que no los monten donde vayan, que no apoyen a lugares donde los maltratan, a los animales en general, como los circos y varios zoológicos.

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Alimentando a esta elefantita hermosa

 

Se los recomiendo mucho. Para mí, los elefantes son lo mejor de Tailandia y de Asia.

Saludos,

maritrends 🙂

Acá les dejo más fotos:

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Este momento fue muy lindo. Estábamos mirando a una familia y de pronto el elefante más pequeño empezó a darle un beso a su mamá. Inolvidable.

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Un comentario en “Quiero salvar a los elefantes

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